Una pausa de dos minutos para volver a ti

Hay momentos en los que la mente comienza a adelantarse a todo lo que podría pasar. Buscamos respuestas, imaginamos escenarios y tratamos de resolver un futuro que todavía no ha llegado.

Esta pausa no busca eliminar lo que sientes ni convencerte de que todo está bien. Es simplemente una invitación a regresar por un momento al lugar en el que realmente estás: el presente.

Detente

Deja por un instante lo que estás haciendo.

Apoya los pies en el suelo y siente la superficie que te sostiene. No necesitas cambiar nada. Solamente reconoce que estás aquí.

Respira

Toma aire suavemente, sin forzar la respiración.

Al exhalar, permite que tus hombros descansen un poco. Repite este movimiento a tu propio ritmo y observa cómo entra y sale el aire.

No necesitas respirar de una manera perfecta. Solo necesitas darte permiso de hacer una pausa.

Regresa a lo que sí está presente

Mira a tu alrededor y reconoce tres cosas que puedas ver.

Después, identifica un sonido que puedas escuchar y una sensación que puedas percibir en tu cuerpo.

Este momento existe. Estás aquí. No tienes que resolver toda tu vida ahora.

Pregúntate

¿Qué necesito en este momento?

No pienses en mañana ni en todo lo que falta. Pregúntate qué pequeño gesto podría acompañarte durante los próximos minutos: tomar agua, descansar, pedir ayuda, salir a caminar o simplemente permanecer en silencio.

Volver a ti no siempre requiere una gran decisión.

A veces comienza con dos minutos de presencia.